Código ético del cerrajero profesional

La existencia de un código ético o de buenas prácticas es fundamental en el ámbito de la cerrajería. Cada vez más asociaciones del sector crean sus propios estatutos, para cumplir escrupulosamente con la legalidad vigente y asegurar un comportamiento adecuado por parte de los cerrajeros profesionales asociados.

El código ético del cerrajero está conformado por una serie de pautas de conducta a respetar, para lograr un servicio profesional, íntegro, legal y enfocado a la excelencia.

Respeto a la legislación vigente

Casi todos los códigos deontológicos de la profesión tienen como primer punto básico el respeto a la ley y a los derechos humanos. Así, deben evitarse conductas que violen la Constitución y el resto de la legislación, aplicando prácticas aceptadas internacionalmente.

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Información al cliente

La información al usuario es otra de las columnas fundamentales de esta actividad. En este sentido, los establecimientos de cerrajería deben exhibir, en un lugar bien visible, información sobre tarifas, servicios que se ofrecen, gastos de desplazamientos, horarios aplicables, derecho a presupuesto previo, existencia de hojas de reclamaciones etc.

En caso de realizar servicios a domicilio, el profesional de la cerrajería debe entregar una hoja informativa al cliente. En ésta ha de ofrecerse información sobre precios, recargos, gastos de desplazamiento etc. Las tarifas deben incluir impuestos y las oportunas cargas, haciendo siempre referencia a tales partidas.

Presupuesto

El cerrajero profesional, antes de prestar sus servicios, debe entregar al cliente el oportuno presupuesto para su consideración y firma. Si el usuario renuncia a este derecho, el profesional le entregará una orden de trabajo, en la que se incluirán los siguientes datos: nombre o denominación social de la empresa de cerrajería, identificación fiscal, número de teléfono de contacto, número de registro empresarial, identificación del cliente, dirección y una descripción del servicio a implementar.

El presupuesto se redactará por duplicado y tendrá una validez mínima de treinta días, desde la fecha de entrega al potencial cliente. Cualquier variación en el presupuesto deberá constar por escrito y ser aprobada por el usuario mediante firma.

Contratación

Los trabajos de cerrajería a realizar deben ajustarse a las prestaciones previamente pactadas. En este sentido y en caso de mediar un contrato, el cerrajero profesional ha de cumplir las siguientes premisas en el documento: concreción, redacción clara, accesibilidad, legibilidad, buena fe y un equilibrio razonable entre los derechos y obligaciones de cliente y proveedor de servicios. Se prohíben las cláusulas abusivas, es decir, aquellas que no se negocien individualmente, las no consentidas expresamente, las que vayan contra la buena fe y las que ocasionen un desequilibrio no justificado entre ambas partes.

Por tanto, si precisa recurrir a los servicios de un cerrajero, tenga presente todos estos aspectos. Recuerde que sólo un profesional experimentado del sector puede brindarle la máxima eficiencia, respetar sus derechos y cumplir con sus expectativas.